Para todo el planeta: La entrada final en la Era de Acuario

Para todo el planeta: La entrada final en la Era de Acuario

En astrología, no solamente existen signos, casas y planetas que conforman el horóscopo personal. La Tierra también pasa por grandes períodos conocidos como "Eras", que marcan su rumbo energético y evolutivo. Mucho se dice acerca de la "Era de Acuario", vamos a indagar un poco de qué se trata este concepto.

Para definir una Era astrológica tenemos que apelar a algunos datos astronómicos. Todos sabemos que si tomamos una brújula, su aguja se alinea con las líneas de fuerza del campo magnético de la Tierra indicando dónde se encuentra el Norte. Este campo no está en un lugar estable, de hecho, en el último siglo se ha desplazado 1100 km. aproximadamente.

Este Polo Norte magnético describe un círculo sobre el fondo de las Estrellas fijas cada 25.780 que se conoce con el nombre de “Gran Año” o “Año Platónico” y que, a su vez, está conformado por las Eras que tienen una duración de aproximadamente 2160 años.

Las Eras han ido definiendo los procesos evolutivos de la humanidad. Ya hemos transitado las eras de Leo, Cáncer, Géminis, Tauro, Aries y Piscis. Actualmente nos encontramos atravesando la transición hacia la era de Acuario. Los periodos de transición duran varios siglos y podemos ubicarnos temporalmente considerando que la Era de Piscis comenzó en el año 360 dC y técnicamente recién finalizará en el 2400.

Cuándo comenzó la transición a la Era de Acuario

La astrología nos ha demostrado que, a medida que la humanidad ha reconocido en el cielo la existencia de ciertos planetas, pudo comenzar a vivenciar sus energías. El planeta regente de la energía de Acuario es Urano y fue descubierto en el año 1781. Eso no fue impedimento para que mucho tiempo atrás, seres muy creativos y sensibles a esta energía pudieran manifestarla, como el caso de Mozart en 1756 y de Francis Bacon en 1561.

Por otro lado, a nivel internacional la energía de Acuario se vio manifestada en el despliegue de la Revolución Industrial, a partir de 1750, y muy especialmente en la La Revolución Francesa (1789-1793) con sus ideales acuarianos de libertad, fraternidad e igualdad.

Estos acontecimientos generaron nuevos espacios, el mundo se ensanchó, las comunicaciones y los traslados lo hacían posible y aparecieron nuevas identidades.

Piscis a Acuario: dos mundos que conviven

El hecho de que las Eras se desplieguen en periodos tan amplios hace que el pasaje de una a otra se resuelva progresivamente. Es por ello que en estos tiempos, cuando aún nos encontramos en la era de Piscis, se encuentran ya presentes muchos rasgos acuarianos. Entre ellos podemos reconocer la “deificación” de la ciencia, los nuevos “templos” tecnológicos, el mundo virtual desplegándose en nuestra cotidianeidad, la búsqueda de espacios sociales y productivos respetuosos de la diversidad y el medio ambiente. Todas creaciones de una “mente creativa”.

A la vez podemos reconocer el peso de lo pisciano con su carga emocional generando formas de estado paternalistas, sectores sociales atrincherados en sus historias particulares, discursos y actitudes que no ayudan a comprendernos como parte de la comunidad humana.

La inteligencia colectiva

La Era de Acuario nos pide dejar de lado las polaridades, mirar más allá de la dualidad, aprender a ser parte de un colectivo sin diluirnos y mantener nuestras singularidades integrándonos en grupos donde se puedan gestionar las diferencias, sintiéndonos parte de la humanidad.

Acuario es el resultado de la integración de los otros tres signos fijos: Tauro aporta el cuerpo físico y el placer, Leo aporta el corazón y la alegría y Escorpio su propia sombra que lo pone en observación con lo pasional e instintivo.

Acuario necesita para manifestarse un “Yo consciente”, función asociada en nuestro cerebro al neocortex.

Tal vez la imagen que más nos puede acercar a la era de Acuario es el concepto de noosfera. A fines del siglo XIX dos personalidades pertenecientes a diferentes orientaciones llegaron a describir este concepto. Ellos fueron Teilhard de Chardin (1881-1955), religioso jesuita, paleontólogo y filósofo francés, y el científico ruso Vladimir Vernadsky (1863-1945).

Definieron la noosfera como “el espacio de la conciencia colectiva”, un nuevo reino biológico en proceso de formación, distinto de la biósfera. Ellos partieron de la hipótesis de que los elementos de la materia poseen un interior dotado de una cantidad infinitesimal de psiquismo, conciencia o espiritualidad, y que la evolución es un movimiento irrefrenable hacia una mayor conciencia.

Para ambos pensadores era indispensable que en este proceso participaran individuos conscientes y honestos.

Ciclos Saturno-Júpiter: un acercamiento concreto a la Era de Acuario

Este 21 de diciembre daremos un importante paso hacia la Era de Acuario. Los Señores del Tiempo, Júpiter y Saturno, llamados así porque marcan la evolución social, económica y política a nivel individual y global, se reunirán en Acuario.

Finalizarán así el periodo que comenzó en 1802, de conjunciones en signos de tierra y cuyo protagonismo estuvo referido al desarrollo de los bienes materiales, la economía de mercado, la concentración financiera y su globalización.

Esta conjunción dará comienzo a una etapa de 200 años de encuentros en signos de aire, lo cual no sucede desde hace aproximadamente 700 años.

Estos planetas tienen funciones complementarias: Júpiter genera teoría y aporta significado. Es el planeta de la expansión, la mirada amplia, los paradigmas, el crecimiento y desarrollo en sociedad.

Saturno aporta la práctica, representa la función del ingeniero o del anciano con experiencia que puede proveer el “manual de procedimiento” aportando límite y forma a la visión del fuego jupiteriano.

Esta conjunción seguramente va a transformar los dos parámetros que nos dan sentido de seguridad: el tiempo y el espacio.

 

Por Mónica Carral, astróloga, arquitecta de transformaciones y creadora de AstroFormas.

Nota en Clarin.